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CONSEJOS

Cuándo recurrir a la leche de fórmula

Todos los especialistas coinciden en que, siempre que sea posible, la mejor opción es alimentar al bebé mediante lactancia materna. Sin embargo, existen una serie de situaciones que la hacen muy difícil, y en ocasiones imposible.

 

Las razones más frecuentes por las que la madre suele optar por la leche de fórmula para alimentar a su bebé son:

- Cuando el recién nacido tiene un reflejo de succión débil, especialmente si se trata de un prematuro.

- Cuando la lactancia resulta muy dolorosa para la madre.

- Si, por causas mayores, se debe producir un distanciamiento entre la madre y el hijo.

- Cuando existen problemas de salud de la madre que requieren la administración de medicamentos incompatibles con la lactancia.

- Debido a la necesidad de reincorporarse al trabajo.

- Cuando se da la circunstancia de que la madre no tiene leche, si bien este caso es muy poco frecuente.

 

 Las principales ventajas de la lactancia artificial son:

- Permite una mayor flexibilidad y libertad de movimientos a la madre.

- Permite conocer la cantidad exacta de leche que toma el niño.

- La madre no debe adaptar su propia alimentación en función de la lactancia.

- Los bebés alimentados con leche de fórmula no tienen la necesidad de comer tan a menudo, puesto que tardan más tiempo en digerir.

 

No obstante, el recurso a la leche de fórmula no tiene por qué ser exclusivo, sino que puede servir como complemento a la lactancia materna. En este caso, hablaríamos de lactancia mixta. Se suele recurrir a este tipo de lactancia, sobre todo, cuando la mamá debe incorporarse al mundo laboral. Hay que tener en cuenta que:

- Es conveniente esperar a que el bebé tenga, al menos, 3 ó 4 semanas, ya que hasta ese momento se mostrará reacio a aceptar un nuevo tipo de succión.

- Conviene que otra persona, además de la madre, dé el biberón al bebé, con el fin de evitar el rechazo a la leche cuando su mamá no pueda dársela.

- Si se recurre a la leche de fórmula sólo de forma esporádica, es preferible dar al bebé un único biberón durante las 24 horas, con el fin de evitar la interrupción de la producción de leche de la madre.

- Si la madre ha de volver al trabajo, se debe empezar a sustituir una de las tomas por leche de fórmula cada 3 ó 4 días.