El organismo de una mamá es muy sabio. Tanto que ya está preparado para alimentar a los pequeños antes incluso de la subida de la leche. Lo hace a través del calostro, un líquido denso, cremoso y de color amarillento que se transformará en el primer alimento de los bebés.

Qué es el calostro

Este oro blanco de la maternidad es fundamental para los pequeños ya que contiene todos los nutrientes necesarios para sus primeros días de vida y contribuye a aumentar las defensas inmunitarias del recién nacido. Además, proporciona al pequeño un gran sentimiento de seguridad ya que lo asocia con la alimentación recibida mientras estaba en la barriga de su mamá.

De este modo, mientras se espera la llegada de la leche materna, el calostro no sólo es suficiente como primer alimento sino que es  la mejor bienvenida al mundo que una mamá puede dar a su niño.

Características y funciones del calostro

  • Su color: al principio, el calostro tiene un color muy pálido pero, después, va adquiriendo un tono amarillento, cada vez más intenso. Sin embargo, con el paso de los días, la leche se aclara, hasta llegar al color blanco. La subida de la leche suele tener lugar unos tres días después del parto.
  • Su presencia: el calostro es más denso que la leche materna ya que es rico en proteínas, y más transparente, porque es más aceitoso y rico en grasas. Esto es debido a que está adaptado a las necesidades de alimentación inmediatas del pequeño y cuenta  con todos los nutrientes adecuados para el desarrollo físico y mental del bebé.
  • Su sabor: el calostro tiene el mismo sabor que el líquido amniótico, de manera que para el pequeño supone una continuidad entre su vida materna y su llegada al mundo exterior.
  • Su cantidad: una madre puede producir a diario entre 7 y 120 mililitros de calostro, puesto que la glándula mamaria segrega calostro independientemente del peso del niño y de su necesidad nutricional.

Nos gustaría conocer tu experiencia durante los primeros días de alimentación de bebé. ¿Te animas a participar?