Con el verano y las vacaciones llega el momento de las actividades al aire libre: en la playa, en la piscina, excursiones por la ciudad, paseos por el campo… Todo vale con tal de pasarlo bien. Pero  no podemos olvidar proteger la piel de los niños ya que un descuido puede provocar una quemadura solar. Tomar el sol sí, ¡pero con precaución!

La quemadura solar es una lesión aguda de la piel producida por la radiación solar ultravioleta. Los niños con pieles muy claras y los lactantes (menores de 6 meses) son especialmente vulnerables, y por ello hemos de mimarles aún más, si cabe.

Evitar las quemaduras solares

Cuando están jugando o bañándose seguro que no se dan cuenta, puede que nosotros tampoco. Pero pocas horas después (entre dos y cuatro) aparecerán los primeros avisos, y si la quemadura es importante, a las 24 horas podemos encontrarnos con síntomas como piel enrojecida, inflamación, dolor en la zona afectada, tirantez y molestia al mover la zona quemada, ampollas, febrícula o fiebre (en los casos más graves).

En caso de quemadura, podemos bañar al niño en agua fresca, hidratar la zona afectada en profundidad mediante cremas específicas, darle abundantes líquidos para beber y, si el dolor es importante se pueden utilizar analgésicos. Además, debemos acudir al pediatra en caso de aparición de ampollas, fiebre alta, mal estado general o en caso de que la quemadura esté muy extendida.

Prevenir es mejor que curar

  • Aplicar crema protectora treinta minutos antes de la exposición solar.
  • La crema protectora no sólo es necesaria cuando se va a la piscina o a la playa. Con cualquier actividad al aire libre es necesario proteger la piel.
  • El filtro solar ha de ser como mínimo de 30 y debemos tener en cuenta el tipo de piel (más clara o más oscura).
  • La crema solar deberemos renovarla cada hora o bien después de cada baño.
  • Evitar las horas centrales del día, especialmente de 12 a 16 horas.
  • En días nublados también se debe aplicar protección solar.
  • Proteger la cabeza con gorras o sombreros.
  • Evitar la exposición solar a menores de 6 meses.
  • Ofrecer líquidos abundantes.

¿Vuestros hijos han sufrido una quemadura solar? ¿Qué hicisteis? ¡Cuéntanos tu experiencia!