El embarazo es un largo proceso de gestación de nueve meses en el que pueden darse complicaciones que pongan en riesgo el correcto desarrollo del futuro recién nacido. Y eso es lo que sucede con el síndrome del alcoholismo fetal, una afección producida en el bebé y derivada del consumo de alcohol de la madre durante el embarazo. De hecho, se estima que en España hay 7.500 familias afectadas por este síndrome.

¿Qué es el síndrome de alcoholismo fetal?

El síndrome alcohólico fetal se refiere a problemas físicos, mentales y de crecimiento que puede presentar un bebé cuando su madre ha estado expuesta al consumo de alcohol durante el periodo de gestación.

Tomar alcohol durante el embarazo no supone un riesgo distinto para la madre al que ya existe sin estar embarazada, pero sí que existe un riesgo adicional para el bebé, ya que el alcohol atraviesa fácilmente la placenta hacia el feto pudiendo ocasionar daños en el desarrollo y crecimiento del niño.

Cuando una madre bebe alcohol durante su embarazo provoca que este alcohol se concentre en la sangre del bebé en cantidades mayores porque le es más difícil metabolizarlo. Además, complica la llegada de oxígeno al feto y empeora la nutrición del bebé.

No existe una cantidad exacta de alcohol que determine riesgos para el bebé, sino que cuanto más alcohol se tome mayor será el riesgo del feto de sufrir consecuencias derivadas de la ingesta de alcohol. Aun así, es cierto que beber alcohol durante el primer trimestre del embarazo es más peligroso porque puede causar daños más graves. Aunque cada niño puede presentar unos problemas distintos, los efectos causados por el síndrome del alcoholismo fetal son irreversibles.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome de alcoholismo fetal?

Como decíamos, cada niño puede presentar unos síntomas más o menos graves en función de la gravedad y pueden ser tanto físicos, intelectuales y cognitivos. Lo que puede ocasionar que el bebé no lleve una vida con normalidad.

Afecciones físicas derivadas del síndrome de alcoholismo fetal

  • Rasgos faciales característicos, entre ellos, ojos pequeños, el labio superior muy delgado, nariz corta y hacia arriba, y superficie de la piel lisa entre la nariz y el labio superior.
  • Deformidades de las articulaciones, extremidades y dedos.
  • Desarrollo físico tardío, tanto antes de nacer como después.
  • Problemas de visión o audición.
  • Perímetro de la cabeza y tamaño del cerebro pequeño, conocido como microcefalia.
  • Defectos cardíacos y problemas con los riñones y los huesos.

Asimismo, el bebé puede sufrir otro tipo de afecciones o problemas tanto cerebrales como de comportamiento a causa de este síndrome.

Problemas cerebrales derivados del síndrome de alcoholismo fetal

  • Coordinación o equilibrio deficientes.
  • Dificultad para el aprendizaje y mala memoria.
  • Déficit de atención y dificultad para procesar la información.
  • Dificultad para razonar y resolver problemas.
  • Dificultad para identificar las consecuencias de las decisiones.
  • Nerviosismo o hiperactividad.
  • Cambios repentinos de humor.

Problemas de comportamiento derivados del síndrome de alcoholismo fetal

  • Problemas de aprendizaje en el colegio.
  • Problemas para relacionarse con los demás.
  • Problemas de comportamiento y de control de los impulsos.
  • Problemas de concentración.
  • Dificultad para planificar o trabajar hacia un objetivo.

¿Existe un tratamiento para el síndrome de alcoholismo fetal?

Los efectos provocados por el síndrome de alcoholismo fetal duran toda la vida, pero el tratamiento puede ayudar a convivir con él. El tratamiento está relacionado con la prescripción de medicamentos que ayuden a lidiar con los síntomas de cada bebé, ayuda psicológica, terapia de comportamiento y educacional y un seguimiento médico continuado para poder seguir de cerca la evolución de los niños que sufren dicho trastorno.

Se trata de un trastorno difícil de detectar porque no existe una prueba específica que lo confirme, ya que el especialista deberá evaluar de forma exhaustiva la situación en función de los síntomas que detecte al bebé y las preguntas que considere oportunas sobre los hábitos de la madre durante el embarazo que puedan indicar indicios de sufrir síndrome de alcoholismo fetal.

El mejor tratamiento es la prevención, pues el síndrome de alcoholismo fetal es evitable eliminando la ingesta de alcohol, especialmente durante el periodo de embarazo. Así que los expertos recomiendan que no tomen alcohol aquellas mujeres que están embarazadas o que   quedarse embarazadas, e incluso aconsejan que abandonen el alcohol durante su vida fértil.

¿Qué hago si creo que mi hijo puede sufrir síndrome del alcoholismo fetal?

Una detección temprana del síndrome del alcoholismo fetal puede ayudar a reducir algunos problemas relacionados con la conducta y la dificultad de aprendizaje, así que si crees que tu bebé puede sufrir este síndrome es recomendable que acudas al médico.

También puede darse el caso de que tu hijo sea adoptado y no conozcas los hábitos que llevaba su madre biológica durante el embarazo, por lo que, si observas que tu hijo tiene alguno de los síntomas mencionados anteriormente, es recomendable que acudas a tu médico para que pueda evaluar su comportamiento.

Como ya ves, el síndrome de alcoholismo fetal es uno de los trastornos más complicados y más graves de todos los trastornos del espectro de alcoholismo fetal porque es difícil de detectar y de tratar y puede afectar tanto físicamente como intelectualmente.

¿Habías oído hablar alguna vez del síndrome del alcoholismo fetal?

 

 

Fuentes:

Síndrome alcohólico fetal Mayo Clinic

Trastornos del espectro alcohólico fetal Medline Plus

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