Como muchos ya sabéis, estoy muy feliz esperando mi segundo hij@. Comparto embarazo esta vez con otras dos mamás blogueras, a quienes admiro mucho: Claudia Pariente y Vivian Watson. Las tres hemos estado comentando a través de las redes sociales sobre estos embarazos tan deseados pero que han venido a la vez con muchas náuseas y vómitos.

Entre el 75 y el 80% de las mujeres padecemos náuseas y vómitos en el primer trimestre del embarazo. Alrededor de un 20% lo seguimos teniendo hasta el sexto mes, o más. El embarazo anterior seguí a menudo teniendo vómitos matutinos hasta el final, el último en el paritorio. En este parece que voy por el mismo camino.

Lo llevo bastante bien, pues son principalmente al levantarme y al atardecer. El resto del día, procuro tener a mano galletas o frutos secos, y ya lo voy tomando como parte natural del asunto ;-) Algunas otras mamis lo llevan muy mal, y algunas llegan a padecer hiperemesis gravídica, que a veces necesita incluso hospitalización.

Se desconoce la causa

Lo curioso es que la ciencia no ha logrado descubrir aún  la causa exacta de las náuseas del embarazo. La primera hipótesis es que están relacionadas con las hormonas del embarazo, porque los picos de HCG (entre las semanas 8 y 12) coinciden con los picos más altos de náuseas y vómitos en casi todas las embarazadas. También algunos estudios han relacionado las náuseas (y los gases, acidez, estreñimiento, etc…) con el retardo de la motilidad gástrica que produce la progesterona.

Sin embargo, otros estudios no llegan a las mismas conclusiones, tal como explica el doctor Zea y Cols en este artículo. Tampoco se sabe por qué las hormonas del embarazo tendrían que producir estos «efectos secundarios» y por qué en algunas mujeres sí pero en otras no. Lo que sí parece creíble es que los cambios hormonales tan bruscos,  que acompañan a los reajustes fisiológicos, bioquímicos e inmunológicos que el embarazo trae al cuerpo de la mujer, se cobren en muchos casos un «precio» indeseable de este tipo.

Quizás es por ello que mucha gente dice que si tienes náuseas es que el embarazo va bien. Ya que las hormonas protectoras del embarazo están haciendo su trabajo. «Se piensa que las nauseas y vómitos tienen un efecto de protección en el feto. Los estudios han demostrados que las mujeres que sufren de náuseas y vómitos tienen bebés con menos malformaciones y menos abortos espontáneos», afirma este artículo publicado por la Organización de Teratología.

Otra hipótesis -siempre me gusta el enfoque antropológico- es que las náuseas puedan tener ventajas evolutivas. Lo ha sugerido un estudio de la Universidad de Cornell «Un estudio realizado por científicos de la universidad de Cornell, en Nueva York, es tranquilizador: las náuseas durante el embarazo tienen sentido, y todo lo que sufre la futura mamá protege al bebé. Analizaron la evolución de 80.000 embarazos, y llegaron a la conclusión de que las náuseas son un truco de la naturaleza: las embarazadas desarrollan sobre todo aversión a lo que perjudica la salud del bebé. Entre los primeros elementos de esa lista figuran el alcohol, la nicotina y el café, pero muchas mujeres también rechazan la carne, los huevos y el pescado. Estos alimentos pueden contener bacterias contra las que el sistema inmunológico no puede luchar.» (Tomado de la revista Ser padres).
Parece verosímil que a lo largo de millones de años en la selva, la hembra gestante agudizara su sentido del olfato para protegerse de consumir sustancias venenosas o peligrosas para el feto. Además, las náuseas pueden ser una forma de «recordar» a la mujer que está gestando, sobre todo en los primeros meses cuando aún no se sienten los movimientos ni se ha abultado el vientre.

El factor emocional

La última hipótesis está relacionada con factores emocionales. La literatura científica también apunta que el estrés puede aumentar las náuseas y vómitos en la embarazada. El embarazo no es una enfermedad, pero sí es un estadio especial, que algunos relacionan incluso con estados alterados de conciencia, y que requiere que la gestante descanse, se sienta apoyada y sostenida, aumente el contacto con la naturaleza, y que se retire o concentre en sí misma si así lo desea.

No es descabellado pensar que las formas de vida modernas atenten contra el bienestar natural del embarazo. La vida urbana, el transporte motorizado, la contaminación ambiental, los horarios laborales, la alimentación industrializada, el alto nivel de exigencia y auto-exigencia de las mujeres modernas, etc.. no parecen las mejores condiciones para el desarrollo de la gestación mamífera.

Los psicoanalistas han apuntado también a la posibilidad de que las náuseas y vómitos provengan de la somatización de un rechazo inconsciente hacia el bebé. Es un tema polémico, pero no quería dejar de mencionarlo. A veces, por muy deseado que sea un bebé, nuestro inconsciente nos puede jugar malas pasadas. Nuestro propio historial de vida, nuestras propias experiencias cuando fuimos bebé o intrauterinas, pueden reflejarse en la forma como vivimos a su vez los embarazos.

Caro, la mamá de Mateo, me apuntó también una última hipótesis: quizás tenga que ver a algún rechazo a las transformaciones que el embarazo trae al cuerpo de la mujer: sobrepeso, abdomen, pechos, etc… No sería extraño que con la presión que recibimos las mujeres para mantener un cuerpo «10», el embarazo nos traiga miedos, más o menos inconscientes, sobre las transformaciones de nuestro propio cuerpo.

En fin, que seguramente será una mezcla de todos estos factores a la vez, pero las náuseas son un inconveniente muy común que a veces pueden empañar momentáneamente la gran felicidad que trae consigo un embarazo. Aprovechemos para descansar, para escuchar nuestras señales y para conectarnos con la gran transformación que sucede en nuestros cuerpos y en nuestras vidas.

¡Enhorabuena a todas las embarazadas!

Ileana Medina

Autora del blog Tenemos tetas