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Niños y alergias también en Navidad

Por Ser Madre, ¡toda una aventura!

Se acerca la Navidad, una época de encuentros familiares, tradición, regalos… y comida, mucha comida. Los padres que tenemos niños con alergias alimentarias solemos disfrutar más bien poco de esos momentos de reunión en torno a una mesa plagada de manjares. Es un hecho: en navidades es cuando más casos de alergias alimentarias infantiles se producen y más visitas a urgencias hacemos por este tema.

Alérgenos como el huevo o la leche están sutilmente enmascarados en un montón de alimentos propios de estas fechas como salsas, embutidos, cremas o dulces, por no hablar de otros potencialmente peligrosos como mariscos o frutos secos que suelen ser consumidos por primera vez en estas fechas por muchos niños de entre 2 y 3 años de edad.

Tanto si comemos en casa como si elegimos la opción del catering a domicilio o de restaurantes, los alérgicos no están exentos de riesgos. En Navidad se comen muchas cosas que durante el resto del año no se suelen tomar; inventamos recetas; ideamos salsas asombrosas para acompañar un rico estofado… La cocina se convierte de pronto en un campo de batalla con miles de utensilios de por medio, fogones y horno trabajando a pleno rendimiento y una encimera plagada de alimentos de todo tipo… ¡mezclándose unos con otros!.

Contaminación cruzada,  manipulación incorrecta de alimentos, ingredientes que utilizamos pocas veces a lo largo del año pero que recuperamos en estas fechas , trazas ocultas, vapores de cocción…todo ello supone un cóctel explosivo para muchos alérgicos alimentarios.

Si tienes un peque con una alergia alimentaria conocida (lo más frecuente es que antes de los dos años las alergias protagonistas sean a la leche de vaca y al huevo), debes extremar las precauciones en Navidad. Se dice que las alergias nunca vienen solas por lo que es recomendable seguir los siguientes consejos para poder disfrutar de estas fiestas sin sobresaltos:

  • Los niños que tomen frutos secos por primera vez (sobre todo si ya tienen una alergia alimentaria de base) deben hacerlo con moderación, observando siempre cada reacción y no mezclándolos entre ellos. De este modo, en caso de respuesta alérgica, sabremos identificar rápidamente el fruto seco que la ha provocado. Turrones, mazapanes, polvorones y otros dulces están elaborados, mayoritariamente, con frutos secos, huevos y leche, los tres principales alérgenos en la infancia. Son los grandes protagonistas de todas las mesas y no hay niño que se resista a sus encantos por lo que debemos estar especialmente vigilantes.
  • Es difícil encontrar en las tiendas bollería, roscones y dulces típicos libres de alérgenos. Si ponemos un poquito de nuestra parte podemos lanzarnos con repostería casera apta para todos. ¡Creedme que es realmente gratificante ver como nuestros comensales, sin distinción, disfrutan del mismo postre!
  • También conviene prestar mucha atención a todos los alimentos que van a servirse en la mesa. Es importante que conozcamos su composición, forma de elaboración y la posible existencia de trazas alimentarias. Si somos nosotros quienes preparamos el menú este punto le tendremos resuelto pero si vamos de invitados debemos asegurarnos de que el cocinero es plenamente consciente de estas recomendaciones.
  • Cuando hay alguien con alergia alimentaria al marisco debemos evitar que esté en contacto con estos vapores de cocción. La sopa o crema de marisco, por ejemplo, es un plato muy habitual en estas fechas y aunque el alérgico no lo tome, el mero hecho de estar en una casa donde se ha cocinado marisco previamente puede desencadenarle una reacción alérgica, a veces muy grave.
  • Cuando nos sentemos en la mesa debemos vigilar donde y entre quienes se sienta nuestro hijo alérgico. Es frecuente que si hay otros niños de su edad (primos o amiguitos) el momento de la comida o la cena se convierta en una diversión para ellos. Muchos peques acaban jugando con la comida, intercambiando platos o cubiertos y esto es un peligro potencial para el alérgico. ¡Ojo también con las abuelitas amorosas que, con la mejor de sus intenciones, dan a probar al niño algo de su plato o le pasan un trozo de turrón por debajo de la mesa sin que sus padres se enteren!.
  • Y por muy de perogrullo que suene no está de más recordar que la higiene de manos del que prepara la comida es fundamental. Si el cocinero está pelando gambas para hacer un cóctel y a continuación comienza a pelar patatas para el asado, es muy probable que al alérgico al marisco le de reacción el cordero.

Si vamos de invitados a una casa debemos asegurarnos de que los anfitriones han entendido bien el tipo de alergia alimentara que tiene nuestro hijo y toman las precauciones necesarias, pero si somos nosotros los anfitriones y tenemos la suerte de tener niños sin alergias alimentaras, es importante que sepamos si alguno de nuestros invitados las sufre para actuar en consecuencia.

La alergia alimentaria es algo que afecta a todos, pero la parte de la población más vulnerable, como siempre ocurre, son los niños. Según la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica, entre el 3 y 8% de los niños españoles son alérgicos a algún tipo de alimento y la cifra va en aumento.

Si todos ponemos de nuestra parte siendo conscientes de este problema podemos conseguir que las navidades sean la época del año preferida para todos los niños, incluidos los alérgicos, y que puedan disfrutar de dulces y comidas sin ser un peligro potencial para su salud.

Publicado el 17 Dic, 2013