Acabamos de cumplir dos años y medio de lactancia materna, algo que en ningún momento planifiqué ni soñé. En general, lo hemos disfrutado mucho, aunque recuerdo cuatro momentos especialmente duros: la subida de la leche, mi única grieta, un mordisco y el intento de destete por la reincorporación al trabajo que finalmente nunca se dio.

Cuando mi hijo cumplió cuatro meses y faltaba aproximadamente un mes para mi vuelta al trabajo, la pediatra me recomendó empezar con la alimentación complementaria para que, llegado el momento, el peque y mi pecho se hubieran acostumbrado a la nueva situación.

Nos habían recomendado que le diera papá la papilla o la persona que se fuera a quedar con el peque cuando me reincorporara, porque si me olía, lo más seguro es que no quisiera otra cosa que no fuera el pecho. El día elegido les dejé en el comedor y me fui a la otra punta de la casa. El peque no paraba de llorar y yo no podía evitar hacer lo mismo. Además intuía que me iban a echar del trabajo y sentía que aquel destete prematuro no serviría para nada. Esa misma semana me invitaron a irme de la empresa y suspendimos la operación papilla para cumplir la recomendación de la OMS y alcanzar los seis meses de lactancia materna exclusiva.

Un mes después, hace ahora exactamente dos años, lancé #mamiconcilia, un ebook que recogía el testimonio sobre conciliación de 28 mujeres directivas que tuvo tal repercusión en las redes sociales y en los medios de comunicación que a día de hoy es considerado un verdadero movimiento social.

En estos dos años hemos publicado un total de 200 testimonios sobre conciliación, recogidos en ocho ebooks, incluido un especial sobre lactancia materna en el que diez mujeres explican cómo hicieron para compaginar la lactancia materna y el trabajo. Sacaleches, leche congelada, alimentación complementaria, reducción de jornada, prisas, cansancio, quebraderos de cabeza o también teletrabajo o emprendimiento y porteo.

La lactancia materna es un Derecho Humano, el Derecho a la alimentación y a la salud, respaldado por la Convención de los Derechos del Niño de 1989, las Recomendaciones de la OMS de 1985, las declaraciones conjuntas de la OMS y UNICEF de 1989, la Estrategia mundial para la alimentación del lactante y el niño pequeño de 2002 adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud, y la Declaración de Innocenti de 1990, donde la OMS y UNICEF señalan que debe permitirse a todas las mujeres “practicar la lactancia materna exclusiva y a todos los niños ser alimentados exclusivamente con leche materna desde su nacimiento hasta los seis meses de edad”. Sin embargo, el permiso de maternidad en España es de dieciséis semanas.

La Iniciativa Mundial de Lactancia Materna (IMLM) realizó una encuesta en la que un 28% de las entrevistadas declararon haber abandonado la lactancia maternal al volver a la vida laboral. Además el 46% de las que optaron por la lactancia mixta, lo hicieron contra su voluntad por tener que volver al trabajo.

En el artículo 37.4 del Estatuto de los Trabajadores y el artículo 138 de la Ley de Procedimiento Laboral podréis encontrar los derechos de la mujer trabajadora que tienen que ver con la lactancia. Se resumen en el derecho a faltar una hora diaria, sin reducción de salario. Podrá dividirse en dos medias horas, siempre que no sean ni al principio ni al final de la jornada. También se puede reducir la jornada media hora hasta que el bebé cumpla nueve meses.

El Comité de lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad publicaron en 2015 un tríptico que incluye recomendaciones a las empresas para apoyar la lactancia materna. Dichas recomendaciones explican cómo debería ser una sala de lactancia y expone alguno de los beneficios que tiene la lactancia materna para la madre, el niño, la sociedad y la empresa, como reducir el riesgo de padecer enfermedades que evita el absentismo laboral de la madre y disminuye el gasto sanitario.

Por eso, hay convenios colectivos que mejoran lo establecido por la legislación o incluyen medidas que facilitan la lactancia materna como la incorporación progresiva tras la baja de maternidad o el teletrabajo.

Sin embargo sucesos como la expulsión de Esther del Mobile World Cogress, al que acudió con su bebé lactante de cinco meses, demuestran que aún queda mucho por avanzar para que la conciliación de la vida laboral y la lactancia materna sean una realidad.

Usúe Madinaveitia

#mamiconcilia