Por Mamá (contra) corriente

El porteo, es decir, llevar a tu bebé contigo en un portabebés ergonómico, es una práctica llena de beneficios tanto para los papás como para los niños.

Los bebés humanos, como los bebés de otras especies de mamíferos altriciales, nacemos muy inmaduros tanto física como neurológicamente. Por eso necesitamos un tiempo de exterogestación; un periodo durante el cual necesitamos los máximos cuidados por parte de nuestros padres. Los bebés tienen una necesidad natural de ser llevados en brazosNada tiene de tomadura de pelo sino que es una necesidad determinada por nuestra propia biología. No es de extrañar, por tanto, que el porteo ayude a la maduración neurológica, al desarrollo del sistema vestibular y del tono muscular, a regular la temperatura, el ritmo cardiaco…

Por este motivo, los bebés que son llevados en brazos se calman antes. También lloran menos y durante menos tiempo, duermen más y mejor y se reducen los episodios de cólicos del lactante. El contacto físico, el calor que ambos se transmiten, el olor, el contacto visual con su porteador, el movimiento y la posición erguida. Todo ayuda al bebé a transitar el paso del útero materno al mundo exterior. Además, mejora las molestias que puedan tener dada su inmadurez; siendo un estupendo aliado para todos aquellos bebés que regurgitan mucho o que tienen reflujo.

Al ser llevados sin puntos de presión como ocurre con los carritos o cunas, se previene la plagiocefalia. Puede mejorar aquellos casos en los que la deformación es leve. Lo mismo ocurre con la posición piernas abiertas-rodillas flexionadas-espalda curvada. Es un excelente aliado para la salud postural de nuestros hijos, previniendo la displasia de caderas pues la posición de ranita que se adopta en un portabebés ergonómico coloca la cabeza del fémur en su posición correcta en el acetábulo de la cadera.

La lactancia materna es una de las grandes beneficiadas del uso de portabebés, pues teniendo al bebé en contacto permanente con nosotros, incluso haciendo piel con piel, tendremos un acceso rápido, fácil y cómodo al pecho, lo que nos ayudará a instaurar y mantener la lactancia materna. ¿Hay algo más sencillo y práctico que dar el pecho mientras mantenemos nuestras manos libres?

Más allá de los beneficios para los padres, el porteo nos permite continuar con nuestras actividades con total comodidad; olvidándonos de las barreras arquitectónicas, moviéndonos con libertad incluso en días de lluvia. Atender a dos niños a la vez siempre es más sencillo cuando se portea a uno de ellos y es una solución que no está restringida solamente a los bebés más pequeños, pues podemos llevar a nuestros hijos hasta los cuatro años o más, en función del portabebés que elijamos.

En definitiva. El porteo es una experiencia única; refuerza el vínculo entre los papás y sus bebés y llena de beneficios que ninguna familia debería perderse.