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Mi maternidad: Un cuadro impresionista

Por Ana Baez

¿Cómo es la primera vez que conoces y abrazas a tu hijo? Esto me lo han preguntado muchas veces, porque todos, incluida yo antes de ser madre adoptiva, pensaba que ése era el momento más importante cuando te conviertes en madre adoptiva. La experiencia me ha demostrado lo equivocada que estaba.

El parto es un momento único, irrepetible en tu vida como madre, es además el cumpleaños de tu hijo, pero en la adopción los momentos son distintos, están dilatados, incluso muchas veces la falta de información los desdibuja.

Es como mirar un cuadro impresionista a 10 centímetros, no entenderías nada; necesitas alejarte para ver el conjunto, y sobre todo, para comprenderlo.

Hoy quiero compartir con vosotras esas pinceladas… es increíble: más de cuatro años después y me tiemblan las manos sólo al recordarlo.

Me salto la parte que no te quedas embarazada, te coges una depresión, todo el día llorando, cada vez que una amiga tuya va a ser mamá te pillas un cabreo padre… y voy al principio: cuando tu pareja y tú, en un momento extremo de lucidez, os decís a vosotros mismos que lo que más deseáis en el mundo es ser padres, Y PUNTO. Entonces cierras la puerta a la maternidad biológica, y por fin, después de mucho tiempo, vuelves a ser feliz y estar ilusionada: voy a ser mamá, no sé cuándo, cómo ni dónde, pero no me voy a rendir hasta lograrlo.

La concepción

Empezamos mal. Lo que para la mayoría de vosotras es un ratito más que divertido, íntimo y apasionado entre dos personas que se aman. En la adopción, además de estar tu pareja y tú, también interviene el notario, tu jefe con su carta de recomendación, el funcionario de los antecedentes penales, la psicóloga, la trabajadora social, amigos, el médico de cabecera… vamos, una orgía en toda regla, ¡¡¡pero dios vestido!!!

Tras muchos meses recopilando documentos, algún que otro susto con los continuos cambios de normativa y, lo más duro, en una ocasión tener que volver a empezarlo TODO casi de cero, estaba listo el espermato-expediente. Sí, sí, el óvulo sigue en Etiopía, esperando.

Y allá va, lanzado. Consigue salir indemne de la Junta, del Ministerio, de la traductora oficial, de la ECAI, de la Embajada de Etiopía en París (no me preguntéis por qué, pero en España no tenemos embajador etíope, con lo a gusto que estaría aquí), vuelta a la ECAI, y por fin, llega a Etiopía, con más sellos que el pasaporte de Willy Fog.

¡¡¡¡Ahora SÍ QUE ESTAMOS EMBARAZADOS!!!!

Agotados, exhaustos… pero tremendamente felices (esto sí que es un revolcón).

La gestación

Lo normal, vas al médico, te hace no sé qué pruebas, y te dice: felicidades, está usted de 7 semanas y media. ¿Para cuándo? Casi con toda probabilidad, nacerá la noche del 20 de abril. No tenéis ni idea del mérito que tiene ese hombre, qué precisión, sin rodeos, claro y conciso.

La mía: llamo a la ECAI.

– Buenas tardes Pepita

– ¿¿Quién es??

– Somos la familia Gómez-Díaz, de Sevilla, los que estamos tramitando una adopción para Etiopía.

– Espera que mire… ¡ah sí!, ya veo vuestro expediente. ¿Y qué queréis?

– (Cuidado la pregunta, ¿saber cómo va el PIB en Etiopia?) Pues queríamos saber cómo va nuestro expediente, y cuántas familias tenemos por delante.

– Ufff (malo), pues es que la cosa se está retrasando, con los cambios legislativos del nuevo gobierno, ahora hay mucha gente que adopta en Etiopía, tú sabes, antes las familias iban más a China, bla, bla, bla…

– Que no señora, que yo sólo le he preguntado una cifra. Dígame: va bien, tienes por delante 12, ¡ya está! Esto no se lo dije claro, hay que ser siempre tremendamente correcto.

– Bueno Pepita, muchas gracias, ya llamaré el mes que viene.

– ¡No, no! cuando sepamos algo nosotros os llamamos (vaya, “que no molestes más”).

Y así pasan los meses, intentas llenar los días haciendo mil cosas para no volverte loca pensando cuándo sonará ese maldito teléfono diciéndote que por fin eres madre. Pero no sirve.

Yo al menos, cuando me quedaba sola, o durante las noches de insomnio, no podía dejar de pensar en ti amor mío. Me preguntaba si ya habrías nacido, si estarías bien, si al llorar alguien te acunaría en sus brazos.

El parto

Y un día, precisamente estando de vacaciones, sonó el teléfono: eras tú. Un mail nos enseñaba tu carita (menos mal que siempre hay buena gente que tiene el WiFi sin clave).

Y tras todo el periplo, aquella mañana lluviosa de domingo nos conocimos, y fui yo quien te acunó en brazos. Apenas pesabas, ni abrías los ojos, ni siquiera estabas calentito… mientras aquella monja no paraba de darnos explicaciones, sentí que me mareaba, no podía respirar. Papá te tomó en brazos y yo salí de allí.

Me senté en el suelo de aquel patio a llorar, asustada, aterrorizada. Entonces hice lo que mi corazón me pedía, necesitaba hablar con mi madre a sabiendas de que ella lo pasaría fatal. Me dijo que estuviera tranquila, que tú eras muy fuerte y nos darías las fuerzas para sacarte adelante, que nos habías estado esperando y que ahora no te podíamos fallar. Me dijo que todo saldría bien, y yo la creí porque, ¿sabes hijo mío?, las madres nunca mentimos a nuestros hijos, por muy dura que sea la verdad. (Muchos meses después me enteré que tras colgar el teléfono ella se desmayó).

La abuela no se equivocó y todo salió bien (eso es otra cosa que les da mucho coraje a los hijos, pero las mamás siempre tenemos razón). En sólo dos días ya abrías y cerrabas los ojos, y al tercer día le sonreíste a papá. Él siempre dice que en ese momento le robaste el corazón.  Poco a poco el miedo fue dejando sitio a la ternura, a las risas, al cariño, al amor. Y de aquella aventura nació una familia, mi familia.

Supongo que ahora entenderéis que el preciso momento en que nos conocimos no represente para mí el “nacimiento” de mi hijo. Porque yo me siento su madre desde mucho antes que él hubiera nacido, porque vi su rostro, y acaricié mil veces su foto, pero no lo había abrazado, y cuando pude abrazarlo lo único que me preocupada era que siguiera respirando.

Cuando mi peque cumplió un año iniciamos los trámites de adopción de nuestro segundo hijo. Seguimos esperando esa llamada.

Publicado el 20 Sep, 2011

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