La fiebre en niños es uno de los grandes temores de padres y madres. No es una enfermedad, es tan sólo un síntoma, pero nos causa una enorme intranquilidad. Por eso hoy queremos desterrar algunos falsos mitos para que cuando a los más peques les suba la temperatura no entremos en pánico.

Hemos recogido ocho falsos mitos sobre la fiebre:

  1. La fiebre es mala. La fiebre es un proceso natural del cuerpo mediante el cual reacciona ante cualquier infección. Es una defensa del sistema inmunológico, con lo que no puede ser mala.
  2. Debemos bajarla lo antes posible. La recomendación de los pediatras es no dar antitérmicos si no se superan los 38ºC, a menos que el estado general del niño sea malo.
  3. Para bajarla hay que dar baños fríos. La realidad es que no se recomiendan los baños, y menos fríos, pues pueden provocar un choque muy brusco con la temperatura corporal.
  4. Si con la fiebre el niño tiene tiritona hay que taparle. ¡Nunca! Debemos intentar destaparle, no abrigarle en exceso y mantenerle hidratado.
  5. Si aparece fiebre alta hay que acudir de inmediato a urgencias. Esto sólo se recomienda hacerlo si el bebé es menor de tres meses o si hay otros síntomas de alarma como dificultad respiratoria, llanto incontrolable, mal color o el niño está muy decaído.
  6. Las convulsiones febriles pueden aparecer si esta es muy alta. Las convulsiones sólo se dan en algunos niños (menos de un 8%) y no son peligrosas ni graves. Suele haber cierta predisposición genética. Hay que mantener la calma, cuidar que el niño no se golpee y acudir a tu pediatra.
  7. La fiebre alta puede provocar meningitis. Esta era una creencia muy extendida antiguamente aunque hoy en día todavía persiste. Más bien ocurre al contrario: la meningitis, una infección del sistema nervioso, cursa con fiebre muy alta.
  8. El único termómetro fiable es el de mercurio. Estos termómetros ya se han retirado del mercado, pero los termómetros de galio o bien digitales aseguran una correcta medición. Se debe medir en la axila y siempre tomarla dos veces para asegurar que se ha medido bien.

Esperamos que estos consejos te ayuden a sobrellevar mejor la fiebre de tus hijos.