Es habitual ver como muchos bebés se quitan los zapatitos a la primera de cambio. Seguro que te ha pasado, darte media vuelta y encontrar a tus peques descalzos. Casi todos lo hacen, ¡no te preocupes! Los niños adoran andar descalzos, y es que en el fondo, calzarse es una cuestión cultural. Ellos se sienten más cómodos teniendo el pie con libertad de movimientos.

¿Qué ventajas tiene el dejarles descalzos?

  • Les facilita la adquisición de información táctil.
  • Favorece la maduración de habilidades motoras.
  • Les ayuda a que el pie adopte una correcta postura a la hora de iniciar la marcha.
  • Se fortalece la musculatura del pie y del tobillo favoreciendo una mayor estabilidad.
  • Se desarrolla mejor el arco plantar, evitando los pies planos.

Los pies tienen una importante función en los primeros meses de vida de los bebés pues son una valiosa fuente de información del mundo que les rodea y de sí mismos. Al principio, nuestros chiquitines comienzan a explorar su propio cuerpo, el autoconocimiento es fundamental en el desarrollo cognitivo. Se tocan las manos, los pies, se los llevan a la boca, los miran. Después, cuando madurativamente están preparados, ya sea mediante el gateo o la marcha, van explorando el exterior, probando el paso, descubriendo diferentes superficies. Todo ello proporciona a su cerebro experiencias y sensaciones que alimentan su desarrollo de una forma magnífica. Taparles los pies les privaría de todo ese mundo por descubrir, ¿no os parece?

Las mamás y papás nos damos cuenta rápidamente de lo mucho que nuestros hijos anhelan ir descalzaos, pero además un estudio realizado en la Universidad Complutense de Madrid avala que los niños descalzos desarrollan mejor su inteligencia.

En época de frío, mientras estén en casa, podemos protegerles con calcetines antideslizantes, que les permitirá esa libertad que tanto necesitan y que les encanta. Así pues, ¡fuera zapatos!

¿A vuestros hijos les gusta ir descalzos? ¡Cuéntanos tu experiencia!