Violencia obstétrica. ¿Qué es y cómo se previene?
El camino hacia la maternidad es una de las experiencias más transformadoras y vulnerables en la vida de una mujer. Durante el embarazo y, especialmente, en el momento del nacimiento, todas esperamos recibir una atención basada en el respeto, la seguridad y la empatía. Sin embargo, en los últimos años ha cobrado visibilidad un concepto que, aunque doloroso, es necesario abordar para garantizar partos dignos: la violencia obstétrica. Hablar de ello no busca generar miedo, sino empoderar a las familias a través de la información y fomentar un modelo de asistencia humanizada donde la mujer sea la verdadera protagonista de su cuerpo y de su historia.
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¿Qué es la violencia obstétrica?
Para muchas personas, el término todavía resulta desconocido o confuso. Al buscar «qué es violencia obstétrica«, nos encontramos con una realidad compleja. Se define como una forma específica de violencia ejercida por profesionales de la salud (médicos, matronas, enfermeros) hacia las mujeres durante el embarazo, el parto y el postparto.
Esta práctica no siempre es física o evidente, muchas veces se manifiesta a través de un trato deshumanizado, el abuso de medicalización o la patologización de procesos que son naturales. En esencia, la violencia obstétrica se resume en la pérdida de autonomía y de la capacidad de decidir libremente sobre el propio cuerpo y la salud reproductiva. Según diversos estudios y organismos internacionales, este tipo de violencia vulnera los derechos humanos y puede tener un impacto profundo en la salud física y psicológica de la madre.
Es importante señalar que la violencia obstétrica en el parto suele ser sistémica. Esto significa que, a menudo, no depende de la «mala voluntad» de un profesional concreto, sino de protocolos hospitalarios obsoletos o de una saturación del sistema que prioriza la rapidez frente a los tiempos biológicos del nacimiento.
¿Cómo prevenir la violencia obstétrica?
La información es el escudo más potente para las futuras mamás. Saber cómo prevenir la violencia obstétrica empieza mucho antes de llegar al hospital. Aquí te damos algunas claves fundamentales:
- Educación maternal: Acudir a clases de preparación al parto donde se expliquen los procesos fisiológicos y los derechos legales. Cuanto más comprendas qué está pasando en tu cuerpo, más fácil será identificar cuando algo no va bien.
- Elaboración del plan de parto: Este documento es una herramienta legal esencial. En él, puedes dejar por escrito tus preferencias (quién te acompaña, el uso de analgesia, la movilidad durante el parto, etc.). Es una forma de comunicación previa con el equipo médico para que conozcan tus deseos.
- Elección del centro sanitario: Si tienes la posibilidad, investiga qué hospitales tienen protocolos de «parto respetado». Pregunta por sus tasas de episiotomías o cesáreas respetadas.
- Conocimiento de tus derechos: Recordar que tienes derecho al consentimiento informado. Ninguna intervención (ni una rotura de bolsa, ni una maniobra de Hamilton) debe realizarse sin explicarte los riesgos, los beneficios y sin tu autorización explícita.
- Acompañamiento: Estar acompañada por alguien de tu confianza (pareja, familiar o doula) que conozca tus deseos y pueda apoyarte emocionalmente es un factor protector clave frente a la vulnerabilidad del momento.
Ejemplos de violencia obstétrica
A veces, las mujeres sienten que «algo no fue bien» en su parto, pero no saben ponerle nombre. Para identificar estas situaciones, es útil observar algunos ejemplos de violencia obstétrica:
- Intervenciones no consentidas: Realizar tactos vaginales repetidos por diferentes personas sin explicar el motivo, o practicar una episiotomía (corte en el periné) de forma rutinaria y no por necesidad médica real.
- Trato infantilizante o humillante: Comentarios del tipo «no grites tanto«, «pórtate bien por tu hijo» o ignorar las preguntas de la madre.
- Separación injustificada del bebé: Impedir el piel con piel inmediato tras el nacimiento si ambos están sanos, o llevarse al recién nacido a otra sala por protocolo y no por urgencia médica.
Para medir estas experiencias, algunos investigadores utilizan una escala de violencia obstétrica, que ayuda a cuantificar el grado de respeto o abuso percibido por las pacientes durante la asistencia sanitaria.
Consecuencias de la violencia obstétrica
Las consecuencias de la violencia obstétrica pueden ser duraderas. A nivel físico, pueden aparecer problemas en el suelo pélvico o dolor crónico. A nivel emocional, muchas mujeres experimentan estrés postraumático, dificultades para establecer el vínculo de apego seguro con el bebé, problemas con la lactancia o incluso miedo a un futuro embarazo. Reconocer que el daño existe es el primer paso para la sanación.
¿Cómo denunciar violencia obstétrica?
Si sientes que has sido víctima de este tipo de prácticas, es importante saber que tienes cauces legales y administrativos. Saber cómo denunciar violencia obstétrica ayuda no solo a la propia reparación personal, sino a que el sistema mejore para otras mujeres.
- Atención al paciente: El primer paso suele ser presentar una reclamación formal en el servicio de atención al paciente del hospital donde fuiste atendida.
- Solicitud del historial clínico: Tienes derecho a solicitar una copia completa de tu historial para revisar qué procedimientos se llevaron a cabo y si coinciden con tu relato.
- Asociaciones especializadas: Existen organizaciones que ofrecen asesoramiento y apoyo a mujeres que han sufrido estas situaciones.
- Vía legal: En casos graves donde haya secuelas físicas o psicológicas demostrables, se puede acudir a la vía judicial para reclamar responsabilidad patrimonial o civil.
El nacimiento de un hijo debería ser siempre un evento rodeado de respeto y ternura. En Suavinex defendemos un modelo de maternidad donde la salud física vaya de la mano del bienestar emocional. Visibilizar la violencia obstétrica no es ir en contra de los profesionales sanitarios, cuya labor es vital, sino a favor de una alianza entre familias y personal de salud basada en la confianza y el respeto mutuo. Cada madre merece ser escuchada, cada bebé merece nacer en un entorno de paz y cada parto merece ser recordado con orgullo.
Fuentes:
¿Qué es la violencia obstétrica? | Maternify¿Qué es la violencia obstétrica y cómo podemos prevenirla? | Postpartum Support International (PSI)