Por Cocinando entre Olivos

Estos días la red se llena de corazones y el color rosa y rojo marcan tendencias…y es que San Valentín está ya aquí.

Os voy a ser sincera, nunca me ha gustado esta fecha y no sólo no la he entendido, sino que he luchado contra ella y la he criticado duramente. Pero ¡ay amigos! Esta ha sido otra de las cosas que ha cambiado desde que soy madre. El día 14 seré feliz pintando corazones con mis hijos, horneando galletas con corazón para que se las lleven al cole. Aunque eso sí, intentaré enseñarles que el amor es algo que hay que celebrar todos los días del año.

Y una forma de demostrar ese amor es en la cocina, porque si cocinas con amor y pones cariño en lo que haces se nota y mucho. Disfruto cocinando para los demás, soy feliz preparando una comida, pensando que lo que haces con tus propias manos puede hacer feliz a alguien. ¿Hay mayor satisfacción que hacer feliz a las personas que quieres?

Así que os traigo un menú completo lleno de corazones y, por supuesto, cocinado con muchísimo amor. No os preocupéis, no es nada complicado ni con ingredientes difíciles de encontrar, al contrario. Incluso me voy a atrever a proponer una idea.

A veces, a la familia se le olvida que además de ser mamás supermamás, seguimos siendo mujeres, así que ¿por qué no le damos una sorpresa a mamá? Animaros, dibujad unos corazones, recortadlos y adornad con ellos la mesa, unas velas o unas flores y preparad este menú. Aunque solo son ideas, podéis adaptarlas a vuestros gustos.

Para comenzar una riquísima y colorida Ensalada de brotes tiernos, mango, jamón de pato y  granadas. Aderezada con aceite de oliva virgen extra, un poco de flor de sal y si queréis unas gotas de reducción de Pedro Ximénez.

A continuación, una sencilla pero exquisita Crema de espinacas con corazones crujientes. Para prepararla pochamos una cebolla, añadimos 500 gr de espinacas congeladas, cubrimos con agua (sólo cubrirlas). Cocer unos diez minutos, añadir un poco de nata o leche evaporada, pimienta y triturar muy bien. Servir con unos corazones que hacemos con pan tostado.

Como plato principal, unas Tostas de solomillo a la sal y queso con naranja caramelizada. No os asustéis por el título que es fácil. Tan solo tenemos que untar con aceite de oliva virgen extra un solomillo; y cubrirlo con las especias que más nos gusten. Os propongo mostaza y jengibre en polvo, albahaca, pimentón dulce, pimienta negra y sal. En un plato ponemos una capa de sal gruesa, encima el solomillo y lo cubrimos con otra capa de sal. Envolvemos todo con papel film. Lo metemos al microondas, máxima potencia, unos 15 minutos. Esperamos que se enfríe, quitamos la sal, y cortamos el solomillo en rodajas.

Sobre la tosta de pan, ponemos una rodaja de queso de cabra, una de solomillo y la naranja. Para hacer la naranja, la pelamos y hacemos tiritas finas con la piel, que ponemos en un cazo junto con el zumo de la naranja, y la misma cantidad de zumo que de azúcar (pesamos el zumo), un poco de sal y de pimienta; y cocemos hasta obtener un almíbar que es lo que vertemos sobre la tosta.

Y para terminar algo muy dulce y con canela. Tarta de manzana, pero una tarta que podéis hacer sobre la marcha, incluso se puede tomar caliente. Os cuento. Pelamos las manzanas, si son reinetas o ácidas mejor, y cortamos en trocitos que salteamos en la sartén con mantequilla hasta que comiencen a dorarse. Es el momento en el que añadimos un poco de azúcar moreno y canela, cocinamos unos minutos. Cogemos una oblea de empanadilla, ponemos en el centro una cucharada de esta manzana. A la otra oblea le recortamos (usad un cortador de corazón) un corazón y la ponemos encima; unimos los bordes con un tenedor. Pincelamos la superficie con huevo batido y horneamos a 200º C unos diez o quince minutos, hasta que estén dorados.

Y como extra, os explico cómo hacer unos Corazones de galleta, rojos, para que las hagáis en familia. Necesitamos mezclar 175 gramos de azúcar glass, 225 gr de mantequilla en pomada, 1 huevo, 1 cucharadita de extracto de vainilla, colorante rojo y 400 gr de harina. Una vez que la masa esté bien mezclada y amasada, estiramos y enfriamos. Cortamos con el cortador elegido, enfriamos, y horneamos con calor arriba y abajo unos doce minutos a 180º C.

¿Os ha gustado? Espero que os animéis a entrar en la cocina para poner en práctica estas ideas llenas de amor. ¡Feliz San Valentín!