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¿Estás en una crisis de lactancia? Señales, causas y cómo pasarla

crisis lactancia

Cuando decides apostar por la lactancia materna, es habitual pensar que, una vez superados los primeros días todo será un camino de rosas. Sin embargo, la lactancia no es lineal, es un proceso cambiante entre tu cuerpo y tu pequeño que puede traer consigo momentos desconcertantes.  

De repente, un bebé que mamaba tranquilo empieza a llorar al pecho, se arquea, demanda a todas horas o parece no saciarse nunca. Tranquila, no es que te hayas quedado sin leche ni que tu lactancia esté fracasando. Es muy probable que estéis atravesando una crisis de lactancia. Desde Suavinex, queremos darte toda la información y la calma que necesitas para identificar estas etapas y superarlas con éxito. 

¿Qué es una crisis de lactancia? 

Una crisis o brote de crecimiento es un periodo de tiempo totalmente normal en el que el bebé modifica drásticamente su comportamiento habitual al alimentarse. El motivo principal es que el niño experimenta un pico de desarrollo físico y necesita que su madre produzca un mayor volumen de leche en un tiempo récord. 

Como el pecho funciona bajo un sistema perfecto de oferta y demanda, la única manera que tiene el lactante de «comunicarle» a tu cuerpo que necesita aumentar la producción de leche materna es mamando sin parar. Por eso, durante unos días, tu pequeño parecerá insaciable. Saber si es una crisis de lactancia es fundamental para no alarmarse: la señal más clara no es que rechace el alimento, sino que muestra una demanda desesperada, se muestra muy irritable en la toma y puede llegar a mamar cada media hora. Estas fases son temporales y remiten en el momento en que tu producción de leche se nivela con sus nuevas necesidades. 

¿Cuándo ocurren las crisis de lactancia? 

Aunque cada bebé tiene su propio ritmo de desarrollo, existen unos patrones cronológicos muy estudiados donde la gran mayoría de los lactantes coinciden: 

La primera parada: crisis de lactancia a los 15 días o tres semanas 

Hacia los 15-20 días de vida se produce el primer gran brote de crecimiento. El recién nacido ya ha recuperado la pérdida de peso tras el nacimiento y la lactancia empieza a estar instaurada. De pronto, el bebé experimenta su primera necesidad de aumentar la producción y exige estar pegado al pecho de manera continua. Muchas mamás primerizas interpretan erróneamente esta crisis de lactancia de los15 días pensando que su leche no es suficiente o que el bebé pasa hambre, pero en realidad el pequeño solo está haciendo su «pedido» para los próximos días. 

El cambio de sabor: crisis al mes y medio (6-7 semanas) 

Alrededor de la sexta semana de vida llega el segundo momento crítico. En esta fase, el comportamiento del bebé suele ser muy alterado e irritable al mamar: se agarra, da tirones, llora y se arquea. Esto se debe a que la composición de la leche materna cambia temporalmente para adaptarse a su desarrollo, lo que modifica ligeramente su sabor (se vuelve más salada). A algunos pequeños les desagrada este cambio inicial, pero en pocos días se normaliza y la conducta cesa. 

El gran bache: la crisis de lactancia de 3 meses 

Sin duda, la crisis de lactancia a los 3 meses es la más compleja, la más duradera (puede prolongarse hasta un mes) y el motivo principal por el que muchas madres deciden abandonar la lactancia y pasar a los biberones de manera precoz. En este hito confluyen tres cambios cruciales

  1. Pechos blandos: Tu cuerpo ya no acumula la leche en el pecho, sino que ha aprendido a fabricarla justo en el mismo instante en que el bebé succiona. Al no notar los pechos llenos, la madre piensa que se ha quedado vacía. 
  1. Mayor eficiencia: El bebé ha ganado mucha fuerza muscular y es un experto mamando. Consigue vaciar el pecho en apenas 3 o 4 minutos, lo que descoloca a las madres, habituadas a tomas eternas. 
  1. Despertar al mundo: Su cerebro madura, la vista del recién nacido mejora y empieza a interactuar con el entorno. Se distrae a la más mínima, interrumpiendo la toma si escucha un ruido o ve pasar una sombra, y empieza a morderse las manos (por lo que es difícil saber si tiene hambre o sueño). 

El año de vida: la crisis de la presión social 

Al llegar a los doce meses, el ritmo de crecimiento del niño se ralentiza en comparación con los meses anteriores. Por ello, es común que disminuya su interés por los alimentos sólidos y aumente de forma muy intensa la demanda de leche materna. A diferencia de las primeras semanas, esta etapa viene acompañada de una gran presión social hacia la madre debido a la edad del niño, pero es una fase transitoria que suele equilibrarse hacia los 15 o 18 meses. 

¿Cuántas crisis de lactancia tiene un bebé? 

Un bebé puede experimentar entre 5 y 6 picos de demanda significativos durante sus dos primeros años de vida (sumando la crisis de los 4 meses vinculada a la maduración del sueño infantil, y la de los 2 años, muy unida a la etapa de autoafirmación del niño). 

En la siguiente tabla puedes ver de un vistazo un resumen de las crisis de lactancia más comunes para que puedas anticiparte a ellas: 

Edad del bebé Causa principal del brote Comportamiento típico Duración aproximada 
15 – 20 días Incremento de volumen de leche Demanda continua, tomas infinitas 2 a 3 días 
6 – 7 semanas Variación en el sabor de la leche Irritabilidad, tirones en el pezón Unos días 
3 meses Optimización de producción y maduración cerebral Distracción constante, tomas muy cortas, pechos blandos 3 a 4 semanas 
1 año Desaceleración del crecimiento físico Rechazo de sólidos, regresión a la leche exclusiva Variable 

¿Cómo superar una crisis de lactancia? 

Cuando te encuentres inmersa en pleno brote, recuerda que la situación es transitoria. Para mitigar los efectos y hacer el proceso mucho más llevadero, te recomendamos aplicar estos sencillos consejos prácticos: 

  • Practica la lactancia a demanda estricta: No intentes imponer horarios ni espaciar las tomas a la fuerza. Cuanto más mame el bebé, antes entenderá tu cuerpo el mensaje y antes terminará la crisis. 
  • Reduce los estímulos ambientales: Para evitar que se distraiga o se ponga nervioso, retírate a una habitación tranquila, en penumbra, sin televisión ni ruidos fuertes. 
  • Ofrécele el pecho antes de que llore: Si esperas a que el bebé tenga un hambre voraz, se desesperará al notar que la leche no sale al instante (debido al nuevo mecanismo de producción de los 3 meses) y se enfadará. Ofréceselo cuando esté relajado o semidormido. 
  • Evita las ayudas innecesarias: Introducir un biberón con leche de fórmula pensando que se queda con hambre es el error más frecuente. Si le das un suplemento, tu pecho dejará de recibir la estimulación que necesita y la producción no aumentará, lo que puede abocar al destete. 
  • Pide ayuda y descansa: Delegar las tareas del hogar en tu pareja o familiares es vital. Tu único trabajo durante esos dos o tres días intensos debe ser descansar, hidratarte y estar piel con piel con tu bebé. 

Productos indispensables de Suavinex para cuidar tu lactancia 

Superar con éxito cualquier crisis de lactancia requiere, por encima de todo, paciencia y comodidad para la madre. En nuestra sección de productos de lactancia materna disponemos de soluciones diseñadas para aliviar las molestias físicas en estos días de alta demanda

  • Cojín de maternidad y lactancia: Con su gran tamaño y su relleno ergonómico de microperlas, te ayudará a descargar la tensión de tus hombros, cuello y lumbares mientras sostienes a tu bebé durante las infinitas tomas de los brotes de crecimiento. 
  • Crema para pezón: El exceso de succión y los tirones típicos de la crisis de las 6 semanas o de los 3 meses pueden sensibilizar la piel. Nuestra crema con lanolina e ingredientes naturales ayuda a hidratar y prevenir la aparición de grietas
  • Discos de lactancia absorbentes: Ideales para gestionar las pérdidas de leche que se producen cuando tu cuerpo está reajustando los niveles de producción para satisfacer al pequeño. 
  • Extractores de leche: Si en algún momento necesitas aliviar la congestión o prefieres extraer leche para que tu pareja colabore en las tomas sin abandonar la leche materna, nuestra gama de sacaleches ofrece la máxima delicadeza y eficiencia farmacéutica

Las crisis de lactancia son momentos exigentes y agotadores que ponen a prueba la seguridad de cualquier madre, pero no son sinónimo de que algo vaya mal. Al contrario, son señales de que tu bebé está creciendo sano, fuerte y expandiendo su mundo.  

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Publicado el 15 Ene, 2021

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